viernes, 29 de diciembre de 2006

El tiempo, que buen bálsamo







Todavía me acuerdo del gran alboroto que se organizó con el traslado de los enmohecidos y decrépitos Papeles de Salamanca. España se rompía, la memoria histórica se borraba, los pilares de la Gran España, cual templo de los filisteos, destruido por Sansón, despechado de Dalila, serían debilitados por los Papeles, y todas las miserias caerían sobre los malvados catalanes, causantes de tal osadía. Hasta el alcalde de Salamanca salió en defensa de tan perversa iniciativa al grito de "para llevarse los papeles tendrán que pasar por encima de los cadáveres de todos los salmantinos"; ¡que gran frase la suya..!. ¿Y qué ha pasado?, pues nada, qué va a pasar....
Esto nos demuestra que, las reacciones impulsivas, haríamos bien en ponerlas algún tiempo en cuarentena, revisarlas posteriormente, y finalmente emitirlas. De esa manera nos ahorraríamos muchos ridículos. Por cierto, el colega ZP, al que algunos bautizaron con el sobrenombre de SOSOMAN, pues, qué quieres que te diga, ¡ NO ES TAN SOSO, EL MAN....!



Concluyendo, que con el buen resultado que da, dejar madurar las cosas en "frigorífico" del TIEMPO, tanto para prevenir como para curar, y que poco lo utilizamos. Nunca aprenderemos.............

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En cuanto a los Papeles de Salamanca, ya te daré mi opinión en persona (así tenemos excusa para tomar un día un café, o voy a una cena de marteros si aceptáis no-socios por una noche, je je...).Ahora bien, lanzo el guante por un tema que podemos ir tratando en el futuro, lógicamente con el apoyo del Conseller en Cap, y que estoy seguro toda la CIUdadanía apoyaría, sin distinción de ideológica, nivel social o económico, ni signo político: SUPRESIÓN - O REDUCCIÓN AL MÍNIMO - DEL IMPUESTO DE SUCESIONES Y DONACIONES ENTRE PARIENTES.. Q ya vale...

Anónimo dijo...

Javier, tienes razón; en el tema de impuestos de donaciones y sucesiones, y en los peajes, los catalanes somos unos "pringaos". Para que luego digan en el resto de España que somos unos privilegiados